Rp Gliese Hotel Lobby 01

Confort gratis con paneles radiantes

Paneles radiantes infrarojos

En un recinto calentado mediante paneles de infrarrojos halógenos se puede conseguir una temperatura percibida de 22 °C por el precio de una temperatura de 20 °C. Con la calefacción por infrarrojos, el confort sale gratis. Es la solución de calefacción más eficaz porque lo que es preciso calentar no es el aire, sino las superficies y las personas.

La importancia del ambiente interior

Pasamos más del 90 % de nuestra vida en interiores: en nuestras viviendas y en nuestros lugares de trabajo. Un buen ambiente interior aumenta considerablemente el bienestar y la productividad. Por ejemplo, la sensibilidad y la motricidad fina de los dedos se reducen a 20 °C, y a 16 °C se hace difícil escribir.

Buen confort térmico

Se da un buen confort térmico cuando no pasamos ni frío ni un calor desagradable. A la hora de cuantificar lo que una persona percibe como agradable, es importante no obsesionarse con lo que marca el termómetro. La temperatura del aire repercute en el confort térmico, pero nuestra percepción también depende del intercambio de radiación con las superficies circundantes y de si el aire está en movimiento.

En una estancia normal, la temperatura del aire nos afecta tanto como el intercambio de radiación. Estos dos factores conforman lo que denominamos «temperatura operativa», que es una forma mucho mejor de medir el confort que simplemente mirar el termómetro. Las prendas que llevamos puestas y nuestros niveles de actividad también influyen sobre el modo en el que percibimos el ambiente interior. Además, no hay dos personas iguales y existen diferencias considerables entre lo que cada cual percibe como agradable. Hay estudios que apuntan a que la proporción de personas insatisfechas nunca es inferior al 5 %.

Con paneles radiantes se puede reducir la temperatura del aire unos pocos grados sin perder ni un ápice de confort térmico. Como una temperatura del aire 1 °C más baja reduce el consumo energético alrededor del 5 %, el ahorro es considerable.

Paneles de infrarrojos halógenos: calor donde se necesita

Un panel radiante calienta tanto las superficies como a las personas de la estancia. Las superficies, a su vez, calientan el aire. Cuanto más fría esté una superficie circundante, más energía térmica absorberá. Por lo tanto, las ventanas y otras superficies frías reciben una mayor proporción del calor. El calor acaba donde más se necesita.

Las diferencias de temperatura en el interior de la estancia y en diversas superficies siempre intentan nivelarse por sí mismas, y la distribución de la temperatura entre el techo y el suelo se vuelve extremadamente uniforme. El calor por infrarrojos es la solución de calefacción más eficaz porque lo que es preciso calentar no es el aire, sino las superficies y las personas.

Una temperatura más baja del aire no implica necesariamente que haga más frío

Si la temperatura de las superficies aumenta, la temperatura del aire se puede reducir proporcionalmente, por la misma temperatura operativa, porque entonces el cuerpo humano perderá menos calor al entorno.

Con paneles radiantes se puede reducir la temperatura del aire unos pocos grados sin perder ni un ápice de confort térmico. Como una temperatura del aire 1 °C más baja reduce el consumo energético alrededor del 5 %, el ahorro es considerable.

Frico.

Confort para cada necesidad

La percepción de lo que es o no un ambiente agradable varía de una persona a otra y depende de la ropa y el nivel de actividad. La calefacción por infrarrojos es la única tecnología que permite variar la temperatura operativa a medida que las necesidades cambian. Los paneles de infrarrojos halógenos se pueden utilizar para calentar recintos enteros, parte de ellos o un espacio de trabajo aislado. Por ejemplo, cabe la posibilidad de que se requiera un aporte extra de calor en los espacios de oficina de un almacén frío o en un mostrador de recepción.